viernes, 1 de octubre de 2010

The Suburbs - Arcade Fire








Now the music divides us into tribes








Arcade Fire es uno de esos grupos que se aventaron el tiro de resucitar al rock de ese apendejamiento en el que seguido acostumbra caer. Apantallando a críticos y público conocedor con el chingonsisimo disco, Funeral, un clásico instantáneo y sin miedo de decirlo, uno de los mejores álbumes del nuevo siglo; le dieron sonido, de algún modo, al indie rock, como el rock pop que se hace en Canadá, junto con bandas como Broken Social Scene, Crystal Castles, Hot Hot Heat, The New Pornographers, Metric y Wolf Parade entre otras, cuando antes, nomas Rush había dado la jeta con dignidad por el país de la hoja de maple.

Esta cabrón superar o mantener el nivel alcanzado por una obra de la calaña del Funeral, un chingo de agrupaciones se van por el camino fácil de repetir la fórmula segura para el segundo disco (como lo hicieron, por ejemplo, los Artic Monkeys, Vampire Weekend y Green Day hasta la nausea),  pero los quebecuas se fletaron con el Neon Bible en el 2006, discutiéndose con un discazo más espeso y oscuro sin sacrificar la melodía pop.


I need the darkness someone please cut the lights.

Es normal que cuando hayamos a una de estas agrupaciones que hacen escuela, salgan  un montón de clones, grupos desechables que, influenciados por sus ritmos,  caen en la repetición, monotonía y hartazgo, choteando un sonido que era original. Tuvieron que pasar 3 largos años en los que la indolencia del Indie dejó que Lady Gagas, Justin Beabers, Jonas Brothers y demás mierda parecida, secuestraran la música.

Lo bueno es que el tiempo transcurrido valió la pena. En eso radica la necesidad de renovarse, de no andarse con mamadas y tener un compromiso real con la música, de no convertirse en una copia chafa de uno mismo, por lo que de neta se agradece que se hayan tomado su tiempo para entregar un trabajo hecho con el corazón y las tripas, ya que The Suburbs, su nuevo material, no es una obra de transición, ni experimentación, ni para buscar nuevos caminos, sino que es una placa cuajada y en su esplendor por sí misma.


Businessmen drink my blood
Like the kids in art school said they would

Madurar en el Indie significa hacerse comercial, como lo demuestra el hecho de #Arcade Fire fue tema del momento promovido (o sea, vendido) en Twitter. En lo personal, no me tragaba toda  la alharaca que hacían los medios y blogs sobre su último material, quienes sin muchos escrúpulos suelen poner en las nubes a grupos que es cool escuchar y la neta, en mi primer acercamiento a The Suburbs no le fue muy bien que digamos.

Se me hizo, de entrada, medio aburrido, en ratos se excede de melodramático y es muy largo (poco más de una hora que dura).  Es una neta irrefutable que perdieron la frescura del Funeral  y se fueron por otro lado de los sonidos espectrales que pintaban en el Neon Bible, pero es un álbum que va ganando conforme lo vas escuchando más y más, y es muy probable nos quedemos erizos con ganas de más Arcade Fire, las rolas pronto se aferran en el subconsciente, como si las hubiéramos oído toda la vida.


They're calling at me, "come and find your kind."

No es de esos discos que aguanten para ambientar una fiesta, no tiene hitazos que puedan poner en la radio comercial como lo fueron No Cars Go, Rebellion (Lies) u Ocean of Noise, aunque rolas como Modern Man o Sprawl II (Mountains Beyond Mountains), que si no te ponen a bailar, sí te hacen acompañar la canción con el pié o golpeando rítmicamente con la mano y así.

En sus placas anteriores demostraron que son muy cabrones, que tocan un chingo de instrumentos no convencionales y que hasta se compraron una iglesia abandonada para darle cierta textura a su disco. Para este The Suburbs se alejan de sonidos exóticos en virtud de las melodías y usan sintetizadores que les dan un toque medio ochentero. Se dejaron de mamadas grandilocuentes y virtuosas,  ya que no abusan de los crescendos que eran marca de la casa, aunque siguen utilizándolos con buenos resultados en momentos claves del disco (Suburban Wars). Conviene escucharse con los audífonos bien puestos con el volumen alto, que es donde el material agarra vuelo al clavarte en los pequeños arreglos que están por doquier.

These days, my life, I feel it has no purpose

Es un disco que neta vale la pena comprar, la edición mexicana está muy aguantadora, en una presentación fresona de cuadernillo de cartón y aunque en estos momentos es inocuo resaltar las virtudes de tener un disco original, como el librito, la calidad del sonido, el arte del disco y el irremplazable olor a nuevo, el cd vale solo 135 pesos en Mixup, un precio justo por regresarnos el orgullo de sentirnos fans de una banda y una buena manera de demostrar el agradecimiento que tenemos por crear la música que nos gusta. No le he calado pero me late que es un disco que sí aguanta para escucharse a todo volumen en el carro en un viaje largo por la carretera.

Hay quienes dicen que su fuerte no son las letras pero, nada más equivocado, ahí están las referencias literarias del Neon Bible que está basado en la chingona novela de John Kennedy Toole. Se nota a leguas que Arcade Fire tiene algo que decir, por eso la predominancia de la voz en la mayoría de los temas, las canciones están llenas de letra, los versos no se repiten como en las rolas pop tradicionales, sino que narran historias que van contándose conforme avanza la música que las acompaña.


Hope that something pure can last

Como en todo en la vida, hay varias formas de entender lo que trata de decirnos este disco, el derrumbe de los ideales en pos de venderse al sistema, la deshumanización de la vida moderna. El disco parece tratar sobre las frustraciones existenciales de la vida burguesa suburbana en la clase media norteamericana, las cuales son abismalmente distintas a las de mi México Lindo y querido, pero que, sin embargo, tienen un sentimiento universal sobre la soledad, la madurez y el toparnos de frente con el mundo globalizado. Si bien no es un álbum conceptual en el sentido estricto de la palabra, tiene una unidad temática que lo ubica como un disco postmoderno. Como en el Funeral, hay canciones que están dividas en partes Half Light I y II, Sprawl y Sprawl II y una especie de epilogo que cierra el disco justo como comienza, The Suburbs (continued), guiños autorreferenciales y muchos juegos que pueden descubrirse si uno tiene el hambre de desentrañar un maravilloso disco, con los suburbios como una mancha urbana omnipresente .


All my old friends they don’t know me now





Arcade Fire se presentará el próximo sábado 16 octubre de 2010 y en el Teatro Estudio Cabaret y los boletos cuestan 517.00 con el cargo de Ticket Master incluido.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Mi Harte

Mono de mi abuelita Pachita resplandeciendo, con su gato "Luis Miguel" en el regazo
Técnica: Lápiz sobre mi blog portátil.



Gatito de mi mamá a punto de moverse
Técnica: Lápiz sobre mi blog portátil (o sea, mi cuaderno)



Claroscuro en el embarazo
Técnica: Pincelines


Julio Cortazar no tan ojón
Técnica: Lápiz sobre manchones de marcador fosforiloco

lunes, 20 de septiembre de 2010

Una simple silla

Hace aproximadamente un mes y medio me operaron de la rodilla, una rotura de ligamento de hacía un año por fin pudo ser atendida. Era necesario, no era capaz de correr ni brincar y una vida como minusválido funcional habiendo solución no creo que valga mucho la pena.  Mi operación me la hicieron en seguro social y al contrario de todos los comentarios negativos que se suelen escuchar de propios y conocidos, en mi caso me fue muy bien y no tengo más que agradecimientos para los doctores, enfermeras y todas las personas que me atendieron en la clínica 89, muchas gracias.

La operación me dejó incapacitado un mes, un mes encerrado en mi casa. El plan era escribir, postear seguido y hasta hacer el intento de comenzar una pequeña novela, pero mi computadora se chingó y aun no he podido arreglarla, además mi ánimo no era el idóneo para escribir así que me puse a pintar una silla de madera que me encontré en una palapa abandonada la última vez que fui a la playa.

El pintar la silla me sirvió como terapia para el aburrimiento y para no convertirme en un estúpido que veía la televisión todo el día, aunque  de cualquier forma mi cerebro se atrofió, no era capaz de tener una conversación medianamente interesante o que fuera de algún tema que tuviera que ver con algún programa de televisión, y sin computadora, no había música nueva ni películas ni todas esas bondades que ofrece el internet.
Esa silla era mi trabajo, mi obsesión, la miraba detenidamente por largo tiempo tratando de imaginar lo que haría en ella, y como la encontré en la playa, además que es como esas sillas que utilizan en Maruata, decidí que su motivo sería la playa y el mar. Después de hacer los bosquejos cada día administraba mis avances descasando los fines de semana, repintaba corregía errores y decidía sobre la marcha los colores a utilizar, además de que no sé nada de pintura ni teoría del color ni mucho menos cómo hacer para obtener otros colores ya que solo había comprado azul, rojo, blanco, amarillo y negro.

Fue muy divertido pintar la silla, me sentí un poco triste y vacío una vez que la terminé, creo que la silla fue el objeto donde deposité mi razón para vivir, yo sé que estoy siendo exagerado, pero así es como en ocasiones hago que funcionen las cosas para mí, dotando a las cosas de un significado mayor que el realmente tienen, y así fue como cada color que utilicé, cada figura, iba depositándole un significado personal. 

Ahora he regresado poco a poco a mi rutina normal, escribo estas palabras desde mi trabajo,  todavía ando en muletas y me restan 20 días más con ellas antes de caminar de nueva cuenta, tengo miedo, tengo miedo de regresar a la normalidad, se me ha hecho fácil el depender de los demás para hacer las cosas, el que me den ride para ir a cualquier lado, el no conducir, el que me cedan el asiento en el camión y el paso en las banquetas y el ascensor, y una vez que vuelva a caminar a correr, a brincar, ya no tengo pretexto para estar en esta agradable zona de confort en la que me he instalado y tendré que exigirme más cosas, entre ellas, el regresar a las canchas donde obtuve esta lesión.







Un agradecimiento especial a aquellos amigos que rolaron la mota para que la rehabilitación fue más aceptable y esto fuera posible.

martes, 27 de julio de 2010

La nece(si)dad de recordar el pasado




Creo que muchas veces he habla de los mismos temas ene este blog, de la necesidad de registrar el pasado, de que en mi afán por vivir el momento oeeeeey me he olvidado de las cosas que han ocurrido. Con ésta premisa es con la que he justificado últimamente la existencia de este blog (Aunque la única verdadera y válida es que este es mí culo de blog donde me cago y vomito mis frustraciones y perversiones y me tejo mis puñetas mentales), aunque en realidad no tengo la costumbre de releer lo que aquí escribo.

El plan era hacer una crónica de mi fin de semana, pero tengo mucho trabajo y no sé, últimamente no creo prudente valorar mi blog por encima de mi chamba (aunque en el fondo y bajo cierta perspectiva sí lo hago), cosas de ser un esclavo del sistema.  

Lo que quiero decir es que he estado contento esto últimos días, soy feliz, a pesar de que las cosas no sé ven bien en este puto país de agachados (me incluyo), no me mortifica demasiado el futuro y no sé si debería. He logrado hacer algunos cambios en mi vida, cambios que me agradan y que me han llevado a este momento en el que disfruto las cosas y me gusta compartir lo que veo, y escucho y siento y pienso con quien quiera que lea este blog.  El ser retraído, reservado y emo no me había dejado demasiadas cosas buenas y uno sigue atado a costumbres estúpidas que ya no funcionan y que uno sigue repitiendo solo por inercia. Me gusta compartir mi vida, me gusta que mis primos y mis amigos vean las fotos que subo en el Facebook y las pendejadas que pongo en twitter y me gusta que le echen un vistazo a mi querido blog que es un reflejo de mi vida donde soy el único protagonista y ahora solo quiero que sepan que estoy contento.

viernes, 16 de julio de 2010

sad days and sparkling nights

A veces las ideas son tan delgadas que no caben en un post. El otro día leí que la esencia se concentraba en 140 caracteres y que lo demás era paja, pero tal afirmación es como resumir el acto sexual simplemente al orgasmo.
(Aquí este post corre el riesgo de convertirse en una arenga contra twitter pero, estos hermosos días nublados merecen más que despotricar contra una estupidez que no vale la pena)
Sad days and sparkling nights, me gusta cómo suena esa frase, me gusta cuando una frase llega a mi cerebro y resume la substancia de tu vida, me gusta la palabra sparkling, es, ¿cómo decirlo?, chisporroteante.
El día de ayer fue un día perdido, todo lo escrito desapareció cuando la computadora me preguntó si quería guardar lo que había hecho y pendejamente le dije que no.  Fue horrible darte cuenta que no hay nada que se pueda hacer en estos casos, como dar un paso en el vacío y querer regresar tu andar mientras vas cayendo. Palabras que no regresarán, que aunque quisiera volver a escribirlas no creo que valga la pena, murieron y lo mejor es dejarlas descansar donde quiera que se encuentren.
He estado leyendo algo de poesía últimamente (no mucha, tampoco es para tanto), poetas amateurs principalmente. Nunca me ha gustado la poesía, la encuentro absurda y vacía, pero me gusta como las palabras adquieren ese poder al combinarlas con otras, que forman frases hermosas pero muchas veces carentes de significado como las canciones de Gutavo Cerati,
Por la noche las ideas se agolpan todas de repente y me roban el sueño, planes, pasos, acciones desfilan ante la pantalla en la que se convierten mis párpados cerrados y la cama me cala por lo que salgo a la calle apenas manchada por el chispeo de la lluvia. Un aroma dulzón flota por todo el ambiente y me abstrae de mis pensamientos ¿se habían dado cuenta de que la lluvia potencia todos los aromas? Si no me creen, échense un pedo en la regadera para que vean de lo que estoy hablando.
La palabra del día es oquedad