viernes, 7 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
A veces me caga comer
En ocasiones odio tener que detenerme en lo que estoy haciendo (pendejeando en tumb1r) para comer porque tengo hambre. A veces me gustaría llegar a esa parte del futuro en que la alimentación sea solucionada con una píldora y dejar el acto de comer únicamente para satisfacer los placeres sensitivos, algo así como coger sin fines reproductivos.
Llevaba buen ritmo escribiendo, me desvelaba frecuentemente, despertaba a media noche para garabatear alguna idea en el cuaderno (que estaba colocado a un lado de la cama estratégicamente) del que no me separaba, escribía en el camión, viendo la tele y hasta cuando manejaba, en los semáforos. Pude mantenerme alejado de los videojuegos y de las series de la tele y tuve un mes muy provechoso escribiendo. Pero ohh diosa fortuna (¿odiosa fortuna?) una tarde cansado y aburrido me topé con Bored To Dead y a partir de ahí no he podido escribir nada. Esto resulta irónico porque el personaje de dicha serie se encuentra en una situación más o menos como la mía, pero bueno, nunca me ha caído bien el Jason Schwartzman y para nada hay comparación. Ahora tengo más de una semana sin escribir nada.
El jueves pasado, saliendo de la oficina, Mario y yo nos fuimos a tomar unas chelas a la torre de cristal de Chapultepec e Hidalgo. El lugar estaba solo, algo que no entiendo porque la chela esta a 2x25 y debido a la baja clientela, le pasábamos listas de rolas para que las fueran programando en el youtube y pues la plática estaba muy a gusto; mientras que en el billar de enfrente atascado a reventar con cervezas a 25 pesos y música de banda, raza a la que le gusta la mala vida o que juzga que un lugar está chido, entre más atascado esté (aunque se me hace que esa regla sí aplica con los tacos). Nos agarró una buena tormenta que aventó las sillas de la terraza y nos refugiamos en el interior. Quien sabe cuántas chelas después (muchas), llegó Carlos y sacó el cotorreo para ir a ver a Peter Hook.
Honestamente, desde que me perdí el concierto de los Chemicarnales también perdí el interés de ir a los conciertos, que viene Morrissey, buehhh…, que los Kings of Convenience, pues me gustan mucho sus rolas (en especial una que marcó una etapa de mi vida) pero puedo vivir perfectamente sin verlos, y finalmente, ni los Beatles, ni Pink Floyd, ni Led Zeppelin van a venir así que los conciertos me tienen sin cuidado (bueno, a menos que viniera a mi ciudad Broken Social Scene, sí me emocionaría mucho, pero no iría a verlos al DF).
Así que fui al de Peter Hook sin esperanza alguna. Las calles de asfalto negro reflejaban la luz del alumbrado público en sus charcos, los bodegones y fábricas rodeaban el lugar. Dentro de uno de esos grandes cobertizos, una cancha de básquet en penumbras y humo y luces estroboscópicas de colores provenían de un escenario, recordé el video de Smell Like Teen Spirit. Entramos justo cuando comenzó la presentación, corrimos dentro emocionados pero la cola de los vinos era corta así que primero me formé para comprar una doble. La verdad ya estaba bien pedo y bien loco y el ambiente estaba tranquilo, hartos hipsters aunque yo esperaba a una audiencia más punk o darketa, pero no fue así, no sé si se sintieron ofendidos porque el bajista “profanó” el legado de Ian Curtis al aventarse completito y en orden el legendario Unknown Pleasures, discazo básico y piedra angular de lo que sería el post-punk o new wave y demás sonidos etéreos en la década de los ochentas.
Noté que mucha banda no se sabía las canciones y que bueno, porque hacía mucho que no iba a un concierto donde me dejaran escuchar al grupo, y aunque Peter Hook no tiene la voz ni el carisma de Curtis, nadie mejor que él para cantar las rolas, además, el bato estuvo en New Order (una banda que a mi parecer superó a Joy División), además traía una playera del Man U y agradeció a Guanatos por haberles dado al Chicharito y pues dos tres gueyes si le echaron porras al Chicharo, pero pues que oso que te guste el panbol oooey. Además tengo entendido que el Ian era Fan los del Manchester City por lo que supongo que eso lo hubiera ofendido más que si se aventaba el disco él solito.
Fui por otra cerveza y llegué hasta adelante y al centro, frente al escenario sin mayor problema. La audiencia escuchaba atenta, el juego de luces resaltaba la figura de Hook que acaparaba el escenario, el audio estaba bastante bien y en general todo transcurría muy tranquilo, pero cuando comenzó a tocar Control yo sí me prendí y según yo intentaba bailar pero andaba tan pedo que nomás estaba empujando a la gente a mi alrededor, así que cuando me di cuenta se había formado un moshpit a mi alrededor y no quedó otra que comenzar a darle vueltas a la licuadora y golpear a los hispters a mi alrededor, lo chido es que varios sí se prendieron con el slam y muchos otros hasta se abrían paso para unirse. Me caí un par de veces pero luego luego hicieron el paro para levantarme.
Cabe decir que el Unknown Pleasures tocado en vivo (y con el paso de tantos años y de carrera de Hook) suena mucho más potente, punk y prendido que en la grabación original (que la neta, siempre se me ha hecho que está medio mal grabada pero supongo que es parte de su encanto). Y a partir de ahí el concierto fue apoteótico, disfrutando rola tras rola sintiendo como la juventud se arremolinaba a mi alrededor unidos por la música. No sé cuánto tiempo tocaron, no sé a qué hora terminó el concierto y según yo estaba esperando que tocaran alguna rola de New Order en el encoré (la que sea) o la de Love Will Tear Us Apart, pero ya no supe si lo hicieron, la noche se había devorado mi conciencia.
Llevaba buen ritmo escribiendo, me desvelaba frecuentemente, despertaba a media noche para garabatear alguna idea en el cuaderno (que estaba colocado a un lado de la cama estratégicamente) del que no me separaba, escribía en el camión, viendo la tele y hasta cuando manejaba, en los semáforos. Pude mantenerme alejado de los videojuegos y de las series de la tele y tuve un mes muy provechoso escribiendo. Pero ohh diosa fortuna (¿odiosa fortuna?) una tarde cansado y aburrido me topé con Bored To Dead y a partir de ahí no he podido escribir nada. Esto resulta irónico porque el personaje de dicha serie se encuentra en una situación más o menos como la mía, pero bueno, nunca me ha caído bien el Jason Schwartzman y para nada hay comparación. Ahora tengo más de una semana sin escribir nada.
El jueves pasado, saliendo de la oficina, Mario y yo nos fuimos a tomar unas chelas a la torre de cristal de Chapultepec e Hidalgo. El lugar estaba solo, algo que no entiendo porque la chela esta a 2x25 y debido a la baja clientela, le pasábamos listas de rolas para que las fueran programando en el youtube y pues la plática estaba muy a gusto; mientras que en el billar de enfrente atascado a reventar con cervezas a 25 pesos y música de banda, raza a la que le gusta la mala vida o que juzga que un lugar está chido, entre más atascado esté (aunque se me hace que esa regla sí aplica con los tacos). Nos agarró una buena tormenta que aventó las sillas de la terraza y nos refugiamos en el interior. Quien sabe cuántas chelas después (muchas), llegó Carlos y sacó el cotorreo para ir a ver a Peter Hook.
Honestamente, desde que me perdí el concierto de los Chemicarnales también perdí el interés de ir a los conciertos, que viene Morrissey, buehhh…, que los Kings of Convenience, pues me gustan mucho sus rolas (en especial una que marcó una etapa de mi vida) pero puedo vivir perfectamente sin verlos, y finalmente, ni los Beatles, ni Pink Floyd, ni Led Zeppelin van a venir así que los conciertos me tienen sin cuidado (bueno, a menos que viniera a mi ciudad Broken Social Scene, sí me emocionaría mucho, pero no iría a verlos al DF).
Así que fui al de Peter Hook sin esperanza alguna. Las calles de asfalto negro reflejaban la luz del alumbrado público en sus charcos, los bodegones y fábricas rodeaban el lugar. Dentro de uno de esos grandes cobertizos, una cancha de básquet en penumbras y humo y luces estroboscópicas de colores provenían de un escenario, recordé el video de Smell Like Teen Spirit. Entramos justo cuando comenzó la presentación, corrimos dentro emocionados pero la cola de los vinos era corta así que primero me formé para comprar una doble. La verdad ya estaba bien pedo y bien loco y el ambiente estaba tranquilo, hartos hipsters aunque yo esperaba a una audiencia más punk o darketa, pero no fue así, no sé si se sintieron ofendidos porque el bajista “profanó” el legado de Ian Curtis al aventarse completito y en orden el legendario Unknown Pleasures, discazo básico y piedra angular de lo que sería el post-punk o new wave y demás sonidos etéreos en la década de los ochentas.
Noté que mucha banda no se sabía las canciones y que bueno, porque hacía mucho que no iba a un concierto donde me dejaran escuchar al grupo, y aunque Peter Hook no tiene la voz ni el carisma de Curtis, nadie mejor que él para cantar las rolas, además, el bato estuvo en New Order (una banda que a mi parecer superó a Joy División), además traía una playera del Man U y agradeció a Guanatos por haberles dado al Chicharito y pues dos tres gueyes si le echaron porras al Chicharo, pero pues que oso que te guste el panbol oooey. Además tengo entendido que el Ian era Fan los del Manchester City por lo que supongo que eso lo hubiera ofendido más que si se aventaba el disco él solito.
Fui por otra cerveza y llegué hasta adelante y al centro, frente al escenario sin mayor problema. La audiencia escuchaba atenta, el juego de luces resaltaba la figura de Hook que acaparaba el escenario, el audio estaba bastante bien y en general todo transcurría muy tranquilo, pero cuando comenzó a tocar Control yo sí me prendí y según yo intentaba bailar pero andaba tan pedo que nomás estaba empujando a la gente a mi alrededor, así que cuando me di cuenta se había formado un moshpit a mi alrededor y no quedó otra que comenzar a darle vueltas a la licuadora y golpear a los hispters a mi alrededor, lo chido es que varios sí se prendieron con el slam y muchos otros hasta se abrían paso para unirse. Me caí un par de veces pero luego luego hicieron el paro para levantarme.
Cabe decir que el Unknown Pleasures tocado en vivo (y con el paso de tantos años y de carrera de Hook) suena mucho más potente, punk y prendido que en la grabación original (que la neta, siempre se me ha hecho que está medio mal grabada pero supongo que es parte de su encanto). Y a partir de ahí el concierto fue apoteótico, disfrutando rola tras rola sintiendo como la juventud se arremolinaba a mi alrededor unidos por la música. No sé cuánto tiempo tocaron, no sé a qué hora terminó el concierto y según yo estaba esperando que tocaran alguna rola de New Order en el encoré (la que sea) o la de Love Will Tear Us Apart, pero ya no supe si lo hicieron, la noche se había devorado mi conciencia.
martes, 20 de septiembre de 2011
PJ Twenty
Fotografías: Miriam Flores La sala esperaba impaciente el comienzo de la función ¿Qué hora son? ¿Cuánto falta? Y justo después de que se apagaron las luces y pusieron el comercial de rigor del Festival de Cine de Morelia, comenzó Twenty de Pearl Jam y alguien gritó, no sé si de mamada o si se le salió del corazón.
Honestamente, no soy fan de las películas de Cameron Crowe. Por supuesto que me gustó Almost Famous, pero odio Vanilla Sky, y aunque, cada vez que veo Elizabethtown me gusta más, en general no soy fan. Pero si había alguien idóneo para realizar este documental era él. Seguro recordaran aquella película de 1992, Singles (Vida de Solteros) que a pesar de ser una aburridona comedia romántica en tiempos de los noventas, su soundtrak era rompemadres y en una escena actúan Jeff Ament y Eddie Vedder como los miembros de la banda de grunge de uno de los protagonistas (Matt Dillon). Además se incluyen rolas de Alice in Chains, Smashing Pumpkins y, but of course, Soundgarden. El compact disc también trae la rola Crown of Thorns de Mother Love Bone, cuya muerte por sobredosis de su vocalista, Andy Wood, y es el hilo argumental que une el documental PJ20 (aunque se me hace raro que no hayan mencionado nada de Green River de donde salieron Stone Gossard y Jeff Ament).No hay mucho más que se pueda decir sobre la historia de una banda que se ha estado escribiendo desde hace 20; no es como esos libros que leímos sobre los Beatles, sobre Pink Floyd o Zeppelin, es una historia que ha sucedido junto a la nuestra, a través de sus discos, de sus rolas que se han ligado íntimamente a momentos muy valiosos de nuestra juventud.PJ20 no viene a descubrir ningún hilo negro, es la celebración de una trayectoria impecable. Anécdotas curiosas y lo mejor, presentaciones en vivo únicas e irrepetibles, narradas en un lenguaje visual ameno y bien llevado, pero que podría resultar en ocasiones un poco confuso para el fan villamelón o noobie.
El ambiente era como el de un concierto reprimido. A veces daban ganas de prender los encendedores (aunque varios prendían su celular para sacarle fotos a la pantalla) y por ahí se destaparon dos tres latones de cerveza.Lo mejor es la primera parte de la película con footages inéditos y momentos fundamentales en la formación y consolidación de la banda, que miraba atónita cómo el mundo giraba a su alrededor (bueno, de Nirvana en realidad, pero Pearl Jam estaba cómodo dentro del ojo del huracán), ya que fue cuando realizaron sus mejores discos y sus presentaciones eran más intensas, pero el documental narra la transición a convertirse en la banda madura y congruente con sus ideales que son ahora. Lo chingón es que no es solo la vida de Eddie Vedder, sino de la banda en sí, desde una perspectiva de lo más incluyente donde todos tienen su momento específico (bueno, con excepción de los bateristas).Aunque hay algo que me no me gustó tanto y fue el final, y es que, la película no tiene final. Al parecer que la banda se encuentra en un buen momento con su excelente documental en las salas de cine (bueno, en Guadalajarita no quién sabe por qué), soundtrack, libro y gira, un disco solista de Eddie Vedder (Ukulele Songs), y según oí por ahí, tienen listo nuevo material para grabar una nueva placa (chale, a ver si no se chotean), lo que en el peor de los casos les depara un futuro como el de los Rolling Stones.
Al salir del cine la gente sonreía y de seguro repasaban alguna rola en su cabeza. Un morrito le dijo a su padre treintañero que Pearl Jam era su banda favorita.Hubo un par de momentos en los que quisieron brotarme las lágrimas, pero la escena que realmente me llegó, es cuando una morra les agradece en nombre de todos los fans por su música, por su entrega en sus conciertos, por existir y después de eso no hay mucho que se pueda decir.
lunes, 19 de septiembre de 2011
PJ 20
Pocas bandas en el mundo como Pearl Jam. La agrupación originaria de Seattle, surgió en plena efervescencia del movimiento conocido mediáticamente como grunge y este año cumple 20 de trayectoria. Para celebrarlo se encuentran en una gira internacional que los traerá por tercera vez a territorio nacional este próximo jueves, 24 de noviembre, en el Foro Sol de la ciudad de México.Sin embargo, las celebraciones no terminan ahí. Para aquellos fans que no podrán (podremos) asistir a su concierto, el documental llamado simplemente PJ20 (haciendo un juego de palabras con su disco debut, Ten), dirigido por Cameron Crowe (Singles, Almost Famous, Vanilla Sky), se presentará de manera simultánea al estreno internacional, en solo 3 salas de esta ciudad de Guadalajara (Cinepolis Galerías, Gran Plaza y Centro Magno) en una única exhibición este martes 20 de septiembre a las 8:00 de la noche.
Aparentemente había funciones para los días 21 y 22 pero, "por razones ajenas a Cinepolis", solo será la del 20. Así que, si te interesa ver este documental en pantalla grande, corre por tus boletos porque yo y mis amigos ya apartamos como 10 y seguramente se agotarán a la brevedad.De cualquier modo, en lo que la agrupación libera el documental para DVD y Blu-Ray, ya se encuentra a la venta el soundtrack del film bajo el nombre Crown of Thorns (en honor a una canción de Mother Love Bone, banda que daría origen a Pearl Jam), el cual consta de dos discos, además de un libro de tapa dura cuya edición de impresión, estará a la altura a la que Pearl Jam nos tiene acostumbrados en sus discos (¿remember Vitalogy, No Code, Yield, etc?).
lunes, 12 de septiembre de 2011
212RMX 2011
La gente hablaba de música en todas partes, y la marabunta se desplazaba de un lado al otro.Hermosas muchachas tapatías deteniéndose para tomarse las fotos que saldrían en el Facebookal día siguiente, un montón de estudiantes extranjeros y dos tres chilangos (o queretanos, creo quese vinieron 3 camiones de allá) y la juventud tapatía tomando la calle por la música.
El festival comenzó a las 4 de la tarde pero para cuando llegamos ya estaba tocando la GusanaCiega y al parecer rockeaba porque se escuchó el estruendo de la multitud a varias cuadras dedistancia.
En cambio, caímos a Guadalupe Zuno donde tocaba Play & Movil. La neta, el bato de Liquitsme cae gordo y en lo personal, no me prendí tanto, aunque fingía hacerlo. Sus letras están bienpendejas pero su música es alegre, como para echar desmadre, y lo lograron, porque hasta searmó un pequeño slam, pero era más bien porque la gente quería cotorrear ya que seveían bolitas de amigos brincando y levantando las manos por todos lados, hasta con la músicaambiental.

El ambiente era bueno y la vibra positiva. Quien haya estado en alguno de los festivales musicalesgratuitos que se realizan en Guadalajara, sabrá lo que quiero decir. La Fiesta de la Música es elantecedente inmediato que instauró el actual formato del 212, el tomar la calle de Chapultepecy a lo largo de varios escenarios, darles un espacio a las agrupaciones emergentes de la ciudadde Guadalajara. El otro es el Rock por la Vida que presenta a lo mejor del rock nacional y unheadliner de peso internacional, pero que, en cambio, requiere de un boleto gratuito aun sitio de acceso contralado, que se consigue sin mayor problema en Máxima 89uno. El 212 es elfestival radial callejero al que van las bandas que no están comprometidas con Alejandro Tavaresy es realizado en base del esfuerzo de su némesis (su Superman bizarro), Gonzalo Oliveros y suequipo.
Estamos hablando de un visionario, de un workaholic que dedicó día y noche, horasde sueño y stress para hacer su sueño realidad y materializar uno de los eventos más importantesen el panorama de la música nacional actual. Alrededor de 40,000 personas según cifras de Muraly más de 70,000 de acuerdo a Milenio, en realidad era un mar de gente y Chapultepec le quedóchico al 212, por que la fiesta se desbordo. Si bien, se pretendía despertar conciencia para nodañar las jardineras del andador, los jardines de los edificios aledaños, especialmente en NiñosHéroes y Justo Sierra, sí fueron estropeados, demasiadas cocheras utilizadas como baños porhuevones que no pudieron hacer una cola de a lo mucho 4 personas para mear en los bañosportátiles.
Frente a la librería Joseluisa, un dj ponía techno y unos morros bailaban breakdance, le hacían al payaso, pero le echaban ganas. Regularmente en estosfestivales callejeros, ya para las horas finales, se ve a mucha gente borrachota, casi casichupándose el cartón de chelas o con los pomos, chesco, hielos y botana. Pero esta vez no tanto,claro que había mucha gente con un par de cheves clavadas, pero el ánimo no era de atascarse.Gonzalo se hartó de repetir que su festival era una invitación a cambiar el epicentro (¿el epicentrode qué? ¿De la centralización de los medios de comunicación en el país y que se hubiera escogidoa Guadalajara como una alternativa cosmopolita al Distrito Federal, emulando festivales comoel Austin City Limits? Sin guardar comparaciones, no tienen nada que ver las bandas que sepresentan en ACL con las del 212RMX, pero por muy jodidas o buenas que hayan sido los gruposque tocaron en Guanatos, es lo mejor que hay en el país), como una movilización ciudadana quese manifiesta con música contra la situación de inseguridad de México. Una enorme fiesta en lacochera de tu casa.

Fuimos a Morelos a ver a Vicente Gayo, quienes habían repartido calcomanías en la calle durantela semana. Ahí estaba la hipsterisa colgada de la red de GdlLibre, actualizando su twitter (¿Cómote explico que los hipsters no tienen Facebook [bueno, sí tienen pero no lo actualizan]?) porquela 3g de telcel funcionó como siempre. Su propuesta resultó de lo más atípica en un festival quepretendía revivir muertos, como la Lupita y el Gran Silencio, con sonidos arrítmicos y distorsionessintéticas y de guitarras que se rasgaban al ser tocadas con las baquetas de la batería. Pedíanla participación del público para que los acompañaran cantando, aplaudiendo y alzando lasmanos, pero la raza tapatía no se destaca por ser muy participativa, mas que con agrupacionesconsagradas; medio los mandaban a la verga, y supongo que en el Distrito Federal les han dadar más bola porque son una banda de culto oey. Al mismo tiempo tocaba Disidente y según mecontaron su presentación fue apoteótica y de lo mejor del festival.
De regreso hasta Niños Heroes para ver a Kinky, pero esta vez por Marsella, porque el gentíomovilizándose en Chapultepec era realmente abrumador. Afortunadamente, en uno de los muchosbares aledaños donde la gente se des-engentaba, el litro de chela estaba a 20 pesos. Ya bienequipados, llegamos a donde Kinky y estaba literalmente a reventar y tuvimos que verlos derefilón en una de las calles aledañas.
La mayoría del público eran adolescentes que bailaban bienprendidos con los hitazos comprobados de los regiomontanos y pusieron a toda la masa a brincar.Un chingo de morras guapas bailaban felices y muchos más cabrones feos, los pocos que estabanguapos, eran maricones. Levantaban los vasos de cerveza en el aire festejando, la pinche juventuddesbordándose por la música y soplaba un aire fresco que nos decía que ya había terminado elverano.
Mucho cansancio, muchas cuadras recorridas, mucha música escuchada, y mucha actitudrockanrolera, nos llevaron de regreso al lado contrario en Justo Sierra para ver al Gran Silencio.Pero esta vez nos regresamos en el carro, si encontrábamos lugar cerca del escenario nosquedábamos, si no, regresábamos a casa.
Afortunadamente llegamos justo cuando tocaban TontaCanción de Amor y era un atascadero igual o peor que del lado contrario de la avenida. Pero lasrolas del Gran Silencio todavía ponen a bailar y el grupo tiene una buena conexión con la gente.No es mentira, el Gran Silencio es la pura sabrosura, y un escalofrío recorrió miles de espaldasal entonar todos juntos, Duerme Soñando, y dejaron a la gente al tope, los que se subían a lasmarquesinas de los edificios, los que tomaron la calle como pista de baile y en los moshpits donde giraba el slam.
Después de ellos no se antojaba algo más que hacer, y aunque la presentación de la Lupita seantojaba intima, los escuchamos en la radio del carro de regreso a casa.
El festival comenzó a las 4 de la tarde pero para cuando llegamos ya estaba tocando la GusanaCiega y al parecer rockeaba porque se escuchó el estruendo de la multitud a varias cuadras dedistancia.
En cambio, caímos a Guadalupe Zuno donde tocaba Play & Movil. La neta, el bato de Liquitsme cae gordo y en lo personal, no me prendí tanto, aunque fingía hacerlo. Sus letras están bienpendejas pero su música es alegre, como para echar desmadre, y lo lograron, porque hasta searmó un pequeño slam, pero era más bien porque la gente quería cotorrear ya que seveían bolitas de amigos brincando y levantando las manos por todos lados, hasta con la músicaambiental.
El ambiente era bueno y la vibra positiva. Quien haya estado en alguno de los festivales musicalesgratuitos que se realizan en Guadalajara, sabrá lo que quiero decir. La Fiesta de la Música es elantecedente inmediato que instauró el actual formato del 212, el tomar la calle de Chapultepecy a lo largo de varios escenarios, darles un espacio a las agrupaciones emergentes de la ciudadde Guadalajara. El otro es el Rock por la Vida que presenta a lo mejor del rock nacional y unheadliner de peso internacional, pero que, en cambio, requiere de un boleto gratuito aun sitio de acceso contralado, que se consigue sin mayor problema en Máxima 89uno. El 212 es elfestival radial callejero al que van las bandas que no están comprometidas con Alejandro Tavaresy es realizado en base del esfuerzo de su némesis (su Superman bizarro), Gonzalo Oliveros y suequipo.
Estamos hablando de un visionario, de un workaholic que dedicó día y noche, horasde sueño y stress para hacer su sueño realidad y materializar uno de los eventos más importantesen el panorama de la música nacional actual. Alrededor de 40,000 personas según cifras de Muraly más de 70,000 de acuerdo a Milenio, en realidad era un mar de gente y Chapultepec le quedóchico al 212, por que la fiesta se desbordo. Si bien, se pretendía despertar conciencia para nodañar las jardineras del andador, los jardines de los edificios aledaños, especialmente en NiñosHéroes y Justo Sierra, sí fueron estropeados, demasiadas cocheras utilizadas como baños porhuevones que no pudieron hacer una cola de a lo mucho 4 personas para mear en los bañosportátiles.
Frente a la librería Joseluisa, un dj ponía techno y unos morros bailaban breakdance, le hacían al payaso, pero le echaban ganas. Regularmente en estosfestivales callejeros, ya para las horas finales, se ve a mucha gente borrachota, casi casichupándose el cartón de chelas o con los pomos, chesco, hielos y botana. Pero esta vez no tanto,claro que había mucha gente con un par de cheves clavadas, pero el ánimo no era de atascarse.Gonzalo se hartó de repetir que su festival era una invitación a cambiar el epicentro (¿el epicentrode qué? ¿De la centralización de los medios de comunicación en el país y que se hubiera escogidoa Guadalajara como una alternativa cosmopolita al Distrito Federal, emulando festivales comoel Austin City Limits? Sin guardar comparaciones, no tienen nada que ver las bandas que sepresentan en ACL con las del 212RMX, pero por muy jodidas o buenas que hayan sido los gruposque tocaron en Guanatos, es lo mejor que hay en el país), como una movilización ciudadana quese manifiesta con música contra la situación de inseguridad de México. Una enorme fiesta en lacochera de tu casa.
Fuimos a Morelos a ver a Vicente Gayo, quienes habían repartido calcomanías en la calle durantela semana. Ahí estaba la hipsterisa colgada de la red de GdlLibre, actualizando su twitter (¿Cómote explico que los hipsters no tienen Facebook [bueno, sí tienen pero no lo actualizan]?) porquela 3g de telcel funcionó como siempre. Su propuesta resultó de lo más atípica en un festival quepretendía revivir muertos, como la Lupita y el Gran Silencio, con sonidos arrítmicos y distorsionessintéticas y de guitarras que se rasgaban al ser tocadas con las baquetas de la batería. Pedíanla participación del público para que los acompañaran cantando, aplaudiendo y alzando lasmanos, pero la raza tapatía no se destaca por ser muy participativa, mas que con agrupacionesconsagradas; medio los mandaban a la verga, y supongo que en el Distrito Federal les han dadar más bola porque son una banda de culto oey. Al mismo tiempo tocaba Disidente y según mecontaron su presentación fue apoteótica y de lo mejor del festival.
De regreso hasta Niños Heroes para ver a Kinky, pero esta vez por Marsella, porque el gentíomovilizándose en Chapultepec era realmente abrumador. Afortunadamente, en uno de los muchosbares aledaños donde la gente se des-engentaba, el litro de chela estaba a 20 pesos. Ya bienequipados, llegamos a donde Kinky y estaba literalmente a reventar y tuvimos que verlos derefilón en una de las calles aledañas.
La mayoría del público eran adolescentes que bailaban bienprendidos con los hitazos comprobados de los regiomontanos y pusieron a toda la masa a brincar.Un chingo de morras guapas bailaban felices y muchos más cabrones feos, los pocos que estabanguapos, eran maricones. Levantaban los vasos de cerveza en el aire festejando, la pinche juventuddesbordándose por la música y soplaba un aire fresco que nos decía que ya había terminado elverano.
Mucho cansancio, muchas cuadras recorridas, mucha música escuchada, y mucha actitudrockanrolera, nos llevaron de regreso al lado contrario en Justo Sierra para ver al Gran Silencio.Pero esta vez nos regresamos en el carro, si encontrábamos lugar cerca del escenario nosquedábamos, si no, regresábamos a casa.
Afortunadamente llegamos justo cuando tocaban TontaCanción de Amor y era un atascadero igual o peor que del lado contrario de la avenida. Pero lasrolas del Gran Silencio todavía ponen a bailar y el grupo tiene una buena conexión con la gente.No es mentira, el Gran Silencio es la pura sabrosura, y un escalofrío recorrió miles de espaldasal entonar todos juntos, Duerme Soñando, y dejaron a la gente al tope, los que se subían a lasmarquesinas de los edificios, los que tomaron la calle como pista de baile y en los moshpits donde giraba el slam.
Después de ellos no se antojaba algo más que hacer, y aunque la presentación de la Lupita seantojaba intima, los escuchamos en la radio del carro de regreso a casa.
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