miércoles, 28 de febrero de 2007

Separados al Nacer

Como dos gotitas de agua



Paco Barrios el "Mastuerzo" (Ex- Botellita de Jerez) y... (redoble de tambores)






BRENDA ESPARZA (a.k.a. Britney Spears)





















Ahora que si a tí lo que te interesa es verle otra vez el chango rasurado picale aquí (eso quisieras)

viernes, 23 de febrero de 2007

jueves, 22 de febrero de 2007

Ya pues, a la verga

De un ipod salían unas cumbias de la Sonora Dinamita (o La sonora de Margarita o la Tropicana, no sé bien cual era, yo a todas les digo la Dinamita) y se armó levemente el bailongo porque alguien mejor puso su ipod para poner saico pero alguien le entro al quite y sacó otro ipod para poner rolas de la Maldita Vecindad, Cold Play y Green Day (que importa si te gusta) y The Verve y cosas más comerciales. Yo estuve a punto de conectar el mío para poner todas esas ondas indiesculturotronicafolky que me tanto gusta recomendarles en este culo de blog pero me aguanté, sentía que ya estaba llamando mucho la atención (no sé por qué).

Me gustó ese día porque conocí a muchas personas que valen la pena ser conocidas y había una especie de comunicación que fluía sin necesidad de poner mucho esfuerzo de mi parte, y pues al menos me pareció conocer a gente sincera y sin pretensiones de fingirse más de lo que son (creo que el más pretencioso de ahí era yo). No sé que hora era cuando partimos con la promesa de regresar, era temprano pero llevaba todo el día pistiando y sumando todo el alcohol que aun circulaba en mi sangre de la noche del viernes pues ya estaba bastante abatido.

La mañana del domingo desperté cerca de la 1:00 porque recibí la llamada de un amigo, quien con la voz quebrada me decía que quería platicar conmigo. Ya sabía de qué se trataba, su vieja lo había abandonado. Yo lo sabía desde hacía unos días.

Tenía pensado ir a platicar con él pero como siempre prefiero ir a embriagarme a cualquier lado que apoyar a mis amigos cuando lo necesitan. Ya les había dicho que a veces siento que no soy un buen amigo y otra vez fui capaz de demostrarlo, cuando se trata de desmadre y fiesta y todas esas cosas ahí estoy y soy el mejor amigo del mundo y pura felicidad, pero en cuando pasa algo serio o culero siempre tengo alguna cosa más importante qué hacer.

Además mientras me platicaba todos sus pedos de repente me clavaba en unos insectos que bailaban en una jarra de cristal donde estaba una planta (creo que esos insectos se llaman maromeros y son larvas de zancudos) y de repente ya no lo escuchaba, o si no me ponía a pensar en lo chingón que está mi ipod y mi amigo con lo lagrimones escurriendo de tristeza.








¿FIN?

miércoles, 21 de febrero de 2007

todavia lo del fin de semana

En el camino nos contactaron unos amigos para ver qué íbamos a hacer y acoplarse, así que como un invitado invita a cien, quedamos de vernos en la Normal para ir al departamento del primer amigo y de ahí salir a la fiesta del segundo amigo, ufff. El departamento estaba bastante chido. Subiendo las escaleras te recibía un enorme cuadro de la jeta simiesca de Keith Richards y por todos lados había fotografías del Chegue Bara y demás ondas de casa jipiosona. Me recordó un chingo a la casa de un amigo que vivía en Villahermosa Tabasco y que después se cambió a Xalapa Veracruz y que ahora vive en Puerto Vallarta. Además una de las paredes estaba adornada por un montón de fotografías infantiles de los amigos que suelen frecuentar el lugar para cotorrear. Una especie de álbum fotográfico de la familia que uno escoge, los amigos. Me pareció bastante raro pero se me hizo chido el detalle.

Los gueyes que vivían ahí tenían un arbusto de mariguana en su sala, además de otras plantas de iguales dimensiones en el pasillo y sepa Dios donde más. Ahí viven 3 hombres y un par de extranjeras (de Inglaterra), siendo uno de ellos hermano de uno de los arquitectos graduados. Pero todo el tiempo llega gente a cotorrear e inclusiva muchos de ellos se quedan a dormir ahí; es una especie de comuna jipi para explicarme mejor.

Yo ya había comenzado a relacionarme tímidamente con los arquitectos desde la tarde, pero todavía tenía la sensación de que la noche anterior había hecho el ridículo en el funeral y no estaba siendo el mismo payaso en el que suelo transformarme cuando me emborracho. Mis amigos estaban sentados en un rincón sin tratar de mezclarse con nadie y pues yo tampoco lo estaba intentando pero no comprendo por qué razón muchos de los desconocidos que estaban ahí, me buscaban para platicar.

A los arquitectos también como que les dio para abajo, porque el ambiente festivo de la comida se había diluido en la efervescencia jipi en la que nos encontrábamos

No sé, me sentía raro porque todo el mundo era muy amable conmigo, se me acercaban y me contaban cosas no tan triviales con suelen ser las pláticas de borrachos, me regalaban cervezas e inclusive me invitaron a regresar cualquier otro día al depa y llevar alguna fotografía infantil (no por el tamaño sino de morrito pues) para ponerla en la pared, es más, hasta me regalaron unas fumadas sin que yo las buscara y una revista de 1994 donde venía un artículo de una banda mundialmente desconocida que por alguna razón a me tocó escuchar.

CONTINUARA

martes, 20 de febrero de 2007

¿en que me quede? Ahhh si...

Al día siguiente, la cruda moral era terrible, me sentía tremendamente ridículo por mi comportamiento de la noche anterior, yo el siempre alegre, el que siempre tiene un comentario mordaz para toda situación, al que nada le preocupa y siempre esta cool, se desmoronó cagado de miedo ante algo que es inevitable. La vida sigue, y por la tarde me habían invitado a la comida de unos recién graduados (ahora oficialmente desempleados) de la carrera de arquitectura, cerveza y comida gratis, así que no me quedó otra más que aguantarme la pena propia e ir.
Todo tranquilo, lo mismo de siempre, tacos de guisado y cerveza tras cerveza, apolletitas de Sol que se acababan en un par de tragos y la espantosa música de una banda cuyo cantante, queriendo imitar el estilo del BandStar, Valentín Elizalde, se asemejaba más bien al de El General (ese que cantaba la de “dos kilos de cadera no es cadera”). Yo, callado, no conocía a nadie y no lograba asimilar el cotorreo de los Arquitectos, pero ya ven cómo el alcohol rompe inhibiciones y cuando caía la noche, ya estaba aplicando mis siempre atinados y chuscos comentarios haciendo las delicias de mis interlocutores y la vergüenza por mi comportamiento chillón de la noche anterior ya se había esfumado.

No sé que me pasa pero siempre soy de los aferrados que se quedan hasta el último en casi todas las fiestas. Los meseros recogían el lugar y la banda hacía horas que había dejado de martirizarnos con su sonsonete y sólo nosotros y otra mesa todavía seguíamos dándole a las cervezas y a unas botellas de Tequila que quién sabe de dónde salieron (yo no pagué ni un peso), hasta que de plano nos corrieron y todos nos fuimos a la cochera de uno de los graduados para seguir tomando y ver a dónde nos íbamos después.

Para ese entonces ya todos me caían super bien (y no es porque andaba pedo, bueno sí, pero pude darme cuenta de que son buena onda) y por mí, bien podríamos quedarnos en su cochera mientras hubiera cerveza o tequila (o mota, que por ahí escuché una plática que deba indicios de ella). Hasta ese momento fue que dejé de escuchar música mala porque en uno de los carros pusieron un disco de Grandes Exitos de The Cure, y a pesar de que siempre me ha cagado The Cure, me pareció que en punto pedo no se oyen tan putiados (otra cosa que no entiendo es por qué son los ídolos de los darketos y esa banda depresiva, si sus canciones no tienen nada de góticas ni nada de eso, al contrario, suenan bien fresas). Una chava sugirió ir a la fiesta de un amigo de un amigo en un taller mecánico de Santa Tere, pero primero teníamos que ir a la casa del primer amigo para ubicar la dirección. O.K. cargados con six en mano nos fuimos todos a un departamento por el rumbo del santuario.

otra vez CONTINUARA

lunes, 19 de febrero de 2007

unos gueyes con un arbusto de mariguana en la sala de su casa

Hacia rato que no tenía un fin de semana como éste. El viernes decidí no trabajar, así, sin ningún motivo en específico, dormir hasta tarde y la único que tenía que hacer era recoger mi ipod nuevo (gracias a la garantía) y por la tarde tomarme un par de caguamas antes de salir a la misma cantina donde he estado con mis amigos los últimos 6 fines de semana (la chela está a 10 pesos, el lugar es fabuloso y ya cotorreamos con el personal que nos atiende excelentemente). Lo mismo de siempre, a veces pienso que el destino de mi vida es embriagarme hasta la inconsciencia; todos los días ansiando que lleguen los fines de semana para hacer lo mismo, en fin, el mismo cotorreo, la música horrible (los Bukis y todos esos adefesios salidos de la academia de tv azteca) y en punto pedo cuando las conversaciones parecen convertirse en trascendentales llegó la noticia de que la madre de un buen amigo de la antigüedad había fallecido y la estaban velando esa misma noche.
Decidimos ir, me cagan los funerales (no creo que haya alguien que los disfrute, bueno, tal vez los darketos), saludaríamos a nuestro amigo y nos iríamos a la chingada. En el camino me pasó algo raro. Sin conocer mucho a la señora y a pesar de no haber tenido contacto con mi amigo en más de dos años, me puse a llorar. Hacía mucho que no lo hacía, no sé si la muerte fue el pretexto para soltar una buena cantidad de lágrimas que no podía detener. En la lujosa funeraria adornada elegantemente con muchas salas con el impulso alcohólico que provoca una estúpida sinceridad confesé que realmente no lloraba por la pérdida de la madre de mi amigo, sólo la había visto en un par de ocasiones y en una de ellas, recuerdo que la señora me dio una bendición antes de partir con mis amigos en un viaje a Veracruz y recuerdo que en ese entonces esa bendición me pareció forzada, pero una bendición no se le rechaza a nadie. Me extrañó no ver al hermano de mi amigo, quién siempre me cayó bastante gordo, y como los chismes vuelan rápido nos enteramos que se encontraba internado en un centro de rehabilitación mientras los demás velaban a su madre.
Justo ahora checo el Messenger y mi amigo tiene un Nick que dice “Gracias a todos por su apoyo MI MADRE LES ENVÍA SUS BENDICIONES DESDE EL CIELO”. Verga, yo aquí diciendo que la señora me dio una bendición forzada y ahora hasta nos bendice desde el cielo.
Lloraba ridículamente, cagado del miedo que me provoca la simple idea de que algún día todos nos vamos a morir, que mis amigos o la gente que amo algún van a desaparecer, que yo voy a morir y nadie puede impedirlo y yo quiero vivir para siempre. Me sentía como un farsante, un pinche hipócrita porque ahí nadie lloraba, la señora padecía de cáncer y todos parecían contentos de que al fin descansara en paz (o que ellos descansaran mejor dicho). Tambaleándome de pedo y zigzagueando en el carro después salí rumbo a mi casa sin poder dejar de llorar, en un par de ocasiones estuve a punto de subirme a un camellón y me puse a pensar que sería irónico que me ocurriera algún accidente fatal regresando de un funeral a causa del estado en que me encontraba. No pude dejar de llorar hasta que me quedé dormido.
CONTINUARA