viernes, 30 de marzo de 2007

Hace mucho que no la poníamos

La mamá de José

A la mamá de José se le vieron las chichis debajo del escote de su vestido floreado cuando se agachó a recoger la basura que barría de la calle ésta mañana. ¡No mames, se veía rebuenota! Alcancé a verle unos pezonzotes de color rosado, como carne cruda, y aunque los años no pasan en balde, la señora de veras se conserva muy bien. La mamá de José tiene pancita pero no se le nota tanto, no se ve gorda, al contrario, se ve jugosa, y aun mas con ese enorme culo. ¡Cómo la ha de disfrutar el papá de José! Las atascadotas que se ha de poner me cae.

Le agarro las nalgas que se sienten suavecitas en mis manos y las acaricio debajo de los calzones y toco todas sus curvas. Con una mano le agasajo las tetas y con la otra sus nalgas. Voy metiéndome más y más en su vestido y le paso un dedo por el culo pero no me detengo ahí, voy mas allá, a su panochita cubierta de una pelambrera negra que contrasta con el cabello rubio de su cabeza, para que se pinta el pelo con Miss Clairol. Dos de mis dedos se meten en sus carnes mojadas y la mamá de José empieza a hacer cara de gozo ¡Que buen caldo! Me dice y saca su lengua mientras me mira con los ojos medio cerrados por la calentura, su lengua húmeda se mueve a través de sus sabrosos labios, unas gotas de saliva chorrean de su boca y yo sigo metiendo mis dedos adentro y afuera de su puchita, adentro y afueraahhhdentroy ahhhfueraaaaaaaaaah.

– “ ¡¿Muchacho del demonio Qué estas haciendo?!... ¡Santa María madre de Dios…!”– Dice mi mamá al cerrar rápido la puerta del baño.

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